Smiley face

Páginas

Mostrando entradas con la etiqueta turismo en Cusco. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta turismo en Cusco. Mostrar todas las entradas

martes, 6 de junio de 2017

MACHU PICCHU: DESTINO IMPERDIBLE


Ayer lunes leí en The New York Times International Weekly, que publica el diario Correo, una nota sobre cómo disfrutar mejor de la visita a la Ciudadela de Machu Picchu escrita por Lucas Peterson.
Un artículo con datos interesantes y útiles para aquellos que por primera vez visitan una de las Maravillas del Mundo. Peterson dice que haber visitado Machu Picchu valió la pena pero se requiere que se planee el viaje.
Muy acertado lo que dice este periodista. Todo lo planeado, no solo visitar Machu Picchu, sale mejor y se disfruta más. No lo dice directamente pero lo insinúa sin temor. Machu Picchu es un destino caro; pero cada dólar que se paga, vale la pena.

Hemos visitado Machu Picchu varias veces y cada vez que hemos estado en ese maravilloso lugar hemos experimentado diferentes sensaciones. Es un lugar que te atrapa por su magnetismo y su sin par misterio, desde las múltiples teorías de por qué se construyó  y de dónde llegaron las piedras con las que se construyeron los muros, por citar dos puntos.

A partir del 1 de julio del presente año habrá dos horarios de ingreso a la ciudadela. Uno que podrá empezar entre las 6 a las 12.00 horas y de las 12.30 las 17.50 horas; pero si desea permanecer  todo el día en la ciudadela tendrá que pagar doble boleto de ingreso.
Peterson da algunos tips para comprar el boleto que incluye la subida al Huayna Picchu pero no hace hincapié que si bien es una subida algo difícil si uno no está en forma física, el panorama desde la cima de esta montaña es inigualable. Ustedes se sentirán como si fueran cóndores andinos que han conquistado el cielo. Recuerde que si desea subir a la montaña, debe asegurarse que está comprando el boleto indicado. La subida tiene una hora específica de inicio, tal como lo dice Peterson, y solo está permitido el ingreso de 400 personas al día.

Para aquellos que no desean, no tienen el tiempo (dura 4 días) o no pueden caminar la excursión llamada Inka Trail o Camino Inca (nombre que se le da a la ruta aunque tomando el nombre de la cadena de caminos construidos a lo largo del antiguo Imperio Incaico), se tiene una alternativa para caminar un tramo, en sentido inverso, desde la ciudadela hasta el llamado Inti Punku o Puerta del Sol. Desde ahí podrá ver la ciudadela y gran parte del entorno a la par de experimentar un maravilloso recorrido sin que este sea demasiado duro. Sugerimos hacer este tramo si realiza su visita en la época seca (junio-setiembre).

Si desea experimentar un viaje diferente, tome su tiempo. Sugerimos visitar el Valle Sagrado y quedarse en Ollanta, pernoctar en este pueblo que aún tiene muros y construcciones incas y partir al día siguiente en el primer tren desde este punto. Otra recomendación apunta a permanecer al menos un día en el pueblo de Aguas Calientes. Si su presupuesto se lo permite pernocte en un hotel mínimo de cuatro estrellas, como por ejemplo  el MAPI de Inkaterra, que le brinda una cena gourmet y un excelente desayuno buffet, incluidos en la tarifa.
No deje de ir a los baños termales  y tampoco deje de ir al Mercado Local donde expenden muy buenos jugos, con total garantía.
Para regresar, aproveche hasta los últimos minutos en Aguas Calientes. Salga en el tren de finales de la tarde y asegúrese de ir hasta Poroy y contrate un auto privado que lo traslade hasta su hotel en Cusco.

Recuerde que para estos dos o tres días que dure este paseo deberá llevar solo una mochila chica con lo indispensable, entre lo cual no olvide de llevar protector solar, repelente, lentes para sol, un buen sombrero, un bastón para caminantes, documentos personales originales (pasaporte si no es peruano), agua para subir a la ciudadela así como pastillas digestivas y para el mal de altura, copias impresas de sus boletos de tren, la entrada a la ciudadela, boletos de bus (de subida y bajada) y la tarjeta de crédito con la que pagó en línea.

Finalmente, si usted desea caminar los cuatro días que dura el Camino Inca o simplemente visitar la ciudadela, vaya con cuidado y comodidad. Contrate los servicios “all inclusive” a través de una agencia de viajes seria y mejor aún si es con ECOAVENTURA VIDA, su agencia amiga http://www.ecoaventuravida.com/wp/

Que disfrute de su próxima estadía en la MARAVILLOSA CIUDADELA DE MACHU PICCHU¡

miércoles, 27 de febrero de 2013

CUSCO HACE 27 AÑOS



Empezamos a viajar por el Perú hace casi 30 años. Mucha agua ha pasado debajo de los puentes. Comenzamos a recorrer sus aún no asfaltadas carreteras y sus vías ferroviarias aún en manos estatales.
No imaginamos ya cómo sería hoy en día, un viaje como aquellos. Llegamos a Cusco luego de un viaje de aventura que comenzó en Puno, conocimos Sillustani; comimos el “cancacho” de Ayaviri, paramos en Crucero Alto; pernoctamos en Sicuani y al día siguiente fuimos en camión hasta Raqchi y de ahí partimos al Cusco con parada previa en Andahuaylillas.

Ya en Cusco nos alojamos en casa de un amigo en la Urbanización Ttio y desde ahí fuimos en una combi hasta la Plaza de Armas. Desde este punto (justo en la puerta de la Catedral) partimos a Sacsahuamán hasta Tampumachay, pasando por Kenko y Puka Pukará; todo ello a pie y regresamos en la tolva de una camioneta.

Al día siguiente recorrimos el Valle Sagrado: Pisac (subimos hasta la parte preinca) y su antiguo mercado y Chinchero, donde almorzamos con el Párroco de la Iglesia local, un antiguo militar franquista. El frío viento aún golpea mis recuerdos.
Otro de éstos que se nos viene en mente, es la ruta que hicimos en el tren que partía de la Estación de San Pedro y unía el Cusco con Quillabamba, parando en Ollanta, Aguas Calientes y en otros puntos. En esa época todos viajaban juntos, cusqueños, peruanos no cusqueños y extranjeros, al lado de bultos y animales. Nunca entenderé por qué ya no hay servicio de tren hasta Quillabamba, ciudad que me trae a la memoria la primera tempestad que experimenté en mi vida.
De regreso de Quillabamba  al Cusco, se me ocurrió parar en Ollanta, sin ningún plan preestablecido. Fue una excelente decisión. Bajamos en la estación y de ahí recorrimos unos 200 metros sin más iluminación que la luz de la luna llena. Ollanta no era, lógicamente, lo que es hoy. Había dos alojamientos, uno de propiedad de un chileno (que era el caro) y otro, la pensión Miranda (el barato) que estaba encima de un horno de pan. En aquellos días, Ollanta era un auténtico pueblito con muros incas, por sus canales transcurrían cristalinas aguas y la oferta gastronómica se reducía a un solo restaurante. Al día siguiente visitamos sus imponentes andenes y tomamos el mejor jugo de naranja que alguna vez haya tomado.

Aguas Calientes era también un pueblito, desordenado, pero con menos negocios que hoy. Me alojé en un Albergue perteneciente a una cadena hotelera estatal. Por aquellos días no habían muchos turistas, era la época del terror y violencia. Sin embargo siempre hubo gente cuyo amor por la aventura era más fuerte que los peligros que podían acecharle. Conocí bastante gente en todo el trayecto, algunos de los cuales vi en algunos viajes que hice a Europa. No era la época de los correos electrónicos ni redes sociales; siendo el único contacto, vía epistolar. Recuerdo con especial nostalgia un restaurante, el AIKO, cuya dueña la vi hará un año en una de las últimas visitas a Aguas Calientes.

Machu Picchu fue siempre, es y será un sitio maravilloso. Lleno de energía y magia. Recorrimos hasta el Puente Inka y el último tramo del Camino Inka (hasta Wiñay Wayna) y al regresar al día siguiente, vimos el hermoso amanecer en el Inti Punku y luego cual cóndores, admiramos Machu Picchu desde la cima del Huayna Picchu.
Cusco aún tenía el Café Ayllu, ya existía el mítico café Extra de Pepelo Romero; su mercado San Pedro era menos ordenado y sus muros incas siempre nos invitaban a recorrer las calles y descubrir esquinas y lugares mágicos. Aún existía el Hotel Cusco que era de la cadena de Hoteles de Turistas, con sus inmensas habitaciones  y sus baños con tina. Recorrimos el barrio de San Blas, comimos en el antiguo restaurante “La Chola” y pasamos divertidas noches en el famoso “Kamikaze”.

Cuantos años han pasado. Hoy Cusco se prepara a recibir más hoteles de todas las categorías, pronto se abrirá el primer Mall y nuevos proyectos habitacionales llegarán con el boom de la construcción.
Esperemos que lo “moderno” no se lleve lo “tradicional”. Ya desapareció el café Ayllu de la Plaza de Armas, La Chola no existe más y las casonas coloniales están a punto de colapsar como las de “7 Cuartones”.
El Municipio Provincial, el Gobierno Regional, el Ministerio de Cultura y los propios cusqueños tienen la palabra.