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martes, 29 de octubre de 2013

UNA LIMA "DULCE"

Los tradicionales “Turrón de Doña Pepa” y el “Panetón” han dejado ya de ser productos estacionales para venderse a lo largo de todo el año o gran parte de éste. El primero era un producto que se expendía con ocasión de la Procesión de los Milagros en el mes de octubre y el segundo con ocasión de la Navidad. Su aceptación y el cambio de patrones de consumo ha hecho que ya no sea solo de esta forma. Es más ya se exportan a algunos mercados influenciados por la presencia de numerosas colonias de peruanos que viven en el extranjero.
Nuestros dulces son parte de la fusión de una serie de culturas. Muchas de sus recetas vinieron con los españoles, que aquella época habían recibido  gran influencia árabe. Un ejemplo de ello es nuestro “arroz con leche limeño”.
El origen del “Turrón de Doña Pepa” se remonta a fines del siglo XVIII y se le atribuye su invención a la señora Josefa Marmanillo, razón por la cual se le puso Doña Pepa a este tradicional dulce hecho con palos de harina entrecruzados, bañados con miel de “chancaca” preparada con frutas y especies como la canela y clavo,  y decorado con confites de colores. Su relación con la procesión del Señor de los Milagros pues cuenta la tradición que la señora Marmanillo se recuperó de una dolencia gracias a un milagro y como agradecimiento ella preparó este dulce y lo ofreció al Cristo de Pachacamilla.
En cuanto al Panetón su origen es italiano (finales del siglo XV en Milán)y es un pan dulce preparado con harina, levadura, huevos, pasas y frutas confitadas. Al Perú llega a inicios del siglo XX con la influencia de los italianos en cuyas panaderías vendían este pan dulce.
Otros dulces tradicionales que han sobrevivido el paso del tiempo son también parte de nuestra cultura gastronómica como los Picarones, el Suspiro Limeño, los colados de frejol, los dulces de camote (camotillo), calabaza y membrillo, las chocotejas, las cocadas de leche, los dulces norteños como el King Kong, las yuquitas fritas espolveadas con azúcar, la mazomorra morada, el ya mencionado arroz con leche, el champús, el guarguero y tantos otros.
Una de las depositarias de las tradiciones dulceras son las monjas de clausura, entre ellas las del Convento de Nuestra Señora del Carmen que preparan los famosos “limones rellenos” y los “Chococarmen”.  Ellas guardan celosamente los secretos de las recetas pero ponen a la disposición riquísimos dulces incluso a través de una cuenta de correo electrónico (monasteriodelcarmen@speedy.com.pe) .
Finalmente un ejemplo de cómo cambian los patrones de consumo es la compra de helados en el invierno, hecho que empezó con el expendio de éstos en una  heladería en Miraflores en pleno invierno. Muchos pensaron que era una locura pero ello resultó exitoso. Otras heladerías (la antigua Parisi, Palermo, Speciale, 4 D, Laritza, entre otras, así como los helados D Onofrio, Lamborghini y Artika) replicaron la propuesta y hoy es común ver comer copas de helados en pleno frío del invierno limeño,


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