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miércoles, 12 de diciembre de 2012

EL TRANSITO NUESTRO DE CADA DIA


El tráfico es un “cuello de botella” que atenta contra la calidad de vida del habitante de Lima. Quién lo duda.
Múltiples intentos por cambiar esta realidad han sido puestos en marcha pero sin resultados satisfactorios. Siempre la realidad ha estado un paso adelante de las posibles soluciones.
En los inicios de los 90s, el sistema de transporte había colapsado. El remedio, las famosas “combis”, terminó siendo peor que la enfermedad. En un inicio el servicio mejoró sin embargo poco tardarían en aparecer nuevos problemas como el maltrato a los usuarios, la velocidad excesiva y los aparatosos accidentes con la consiguiente pérdida de vidas humanas.
Ya Lima había experimentado un crecimiento exponencial en los años 60s y es a finales de esta década que se inaugura la Vía Expresa, llamada también Zanjón. En un inicio se le consideró un “elefante blanco” pero no tardó mucho para que la realidad nos demostrara que tan importante fue su construcción, a pesar que no se concluyó su prolongación hasta la Panamericana Sur. Sin embargo este acierto vino acompañado de un desacierto: el servicio de tranvías fue desactivado y reemplazado por una nueva flota de los famosos buses marca Bussing, cuyo negocio no estaba propiamente en su venta sino en su carísimo mantenimiento. Un transporte limpio fue reemplazado por uno contaminante.
Algunos intentos se sumaron para dar solución al transporte de una ciudad que crecía cada vez más. A inicios de la década de los 80s, el Jirón de La Unión se convirtió en vía peatonal y avenidas principales como Azángaro, La Colmena (Nicolás de Píerola), Emancipación y Cusco fueron excluidas para el tránsito de buses de servicio público. Se trató de diseñar un nuevo Centro Histórico donde la gente caminara. Esto hasta ahora sigue así salvo La Colmena donde transitan los buses del servicio “Urbanito”. Dos obras importantes se hicieron y aliviaron el tránsito por la zona, los corredores viales de las avenidas Alfonso Ugarte y la Brasil.
Luego surge la obra del Tren Eléctrico que en medio de críticas y cuestionamientos demoró más de dos décadas en comenzar a “rodar” en su primer tramo de la Línea 1. El segundo tramo de la Línea 1 está en plena etapa de construcción y se espera que esté operativa en el 2014. En tanto otros 2 tramos aún están en estudio para que no interfieran con un posible “metro”, cuyos estudios están en su etapa preliminar.
A fines de los 80s fueron construidas obras de infraestructura, cuya utilidad se aprecia ahora, como el Trébol de la Javier Prado, el paso al desnivel en el Ovalo de Los Cabitos, el paso a desnivel entre las plazas Dos de Mayo y Unión y la pavimentación de los más de 20 kms de la avenida Universitaria.
Luego vinieron las obras de la Vía Expresa de Javier Prado, los diferentes pasos a desnivel e intercambios viales como los de Puente Piedra, Habich, el Derby y la entrada a Villa El Salvador desde la Panamericana Sur así como la vía expresa de la avenida Grau y la ampliación de tres avenidas importantes, Canadá, Petit Thouars y Arenales.
También debemos destacar el sistema de buses Metropolitano que estuvo en cartera desde el 2002 teniendo como modelo un sistema similar que existe en Bogotá. Este sistema fue puesto al servicio de la ciudad con una serie de cuestiones técnicas pendientes como la licitación de las rutas principales así como la eliminación de competencia que transitara a no menos de 400 metros.
Como se habrán dado cuenta, nos hemos referido principalmente a una serie de obras de infraestructura pero no es suficiente pero sí eran condiciones previas para cualquier cambio. La actual administración municipal ya cuenta entre sus “obras” el inicio de una reforma de transporte; sin embargo creemos que esto recién debe ser tomada como tal en el momento que esta reforma ya camine. La Licitación de las principales rutas; la eliminación de un “sistema tallarín” ilógico e ineficiente; la transformación del “sistema de transporte” en una verdadero sistema que implique empresas formales y buses modernos y menos contaminantes; una educación vial no solo a los conductores de unidades vehiculares, sino a los peatones; un cambio del modelo del negocio de los taxis; erradicación de sistemas informales como el servicio de colectivos; una red de ciclovías e incentivo para el uso de la bicicleta; una mejor policía de tránsito; una adecuada legislación de tránsito, justa y que realmente castigue a los cientos de temerarios conductores que tienen en su haber decenas de papeletas; construcción y mantenimiento de pistas con verdaderos estándares de calidad: eficiente y modernas señalización y semaforización; entre tantos puntos de una agenda aún pendiente.
La problemática del tránsito en Lima es transversal e implica un trabajo eficiente de una serie de actores como el ministerio del ramo, la municipalidad provincial y de las distritales y de los actores principales, los conductores y los peatones.
A propósito; no es posible que la ampliación de pistas en la Costa Verde, convertida hoy en vía principal de tránsito de autos, se inicie en diciembre y menos aún sin un plan de desvíos. Una estrecha calle de Magdalena es hoy paso obligado de cientos de autos y buses.
Para finalizar, insistimos en una medida que ya es urgente: limitar el tránsito de autos pues el flujo es tal que nuestras pistas ya no soportan más y que es necesario de una vez por todas eliminar autos y buses con muchos años de antigüedad y no permitir más la importación y transformación de autos “con timón cambiado”, como aún lo piden ciertos congresistas.
Ya lo saben amigos lectores: el problema tiene múltiples aristas, el diagnóstico ya está dado; ahora se requiere un trabajo eficiente para poner en práctica lo escrito mil veces. Si somos conductores, respetar las reglas de tránsito y si somos peatonales, de igual forma.

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lunes, 10 de diciembre de 2012

TURISMO: MOTOR DEL DESARROLLO



Un turista satisfecho es una de las mejores formas de atraer más turistas pero a veces suena un poco aventurado decir que la relación es 1:10 (un turista satisfecho atrae a diez más) ; pues en todo caso hace rato ya hubiéramos alcanzado los 10 millones de turistas al año. Este cálculo si quisiéramos hacerlo, tendríamos que hacer una fórmula polinómica que incorpore muchas variables y que sirva para proyectar el número de turistas teniendo en cuenta entre otras cosas, el efecto de la crisis mundial, la elasticidad precio de nuestros servicios, la competencia externa de países vecinos o que ofrecen atractivos similares a los nuestros y un largo etcétera.
Sin embargo las cifras no engañan, la llegada de turistas a nuestro país ha crecido en forma apreciable y para este 2012 se espera cerrar con 2,8 millones de visitantes, siendo el Perú el segundo país en Sudamérica en crecimiento porcentual luego de Chile; aunque en términos absolutos estamos muy lejos aún de recibir el flujo de turistas que reciben Brasil, Argentina y Colombia en Sudamérica o México y Cuba  en el ámbito latinoamericano.
Ha habido aciertos, en el ámbito de la promoción, como el lanzamiento de la Marca Perú, y distinciones, como la elección de Machu Picchu como Nueva Maravilla del Mundo y la Amazonía como Maravilla Natural del Mundo; que han contribuido a este crecimiento. A ello se suma la inversión en infraestructura , sobre todo en hoteleria, que ha posibilitado ofrecer un mejor servicio; la promoción de la gastronomía y participación activa en diversas ferias internacionales; todo lo cual ha contribuido a un mayor flujo de turistas y un mejor servicio.
Hay muchos factores que permiten que al final de un viaje, éste se recuerde como una excelente experiencia y por tanto plenamente gratificante. Una atención de calidad en la oficina de migraciones; cumplimiento del agente de viajes si contrató uno para pasear en el Perú; seguridad a lo largo de su permanencia; gentil atención en la recepción de los hoteles donde se aloje; servicios higénicos limpios en los restaurantes donde vaya; buen trato de los taxistas que lo trasladen y muchos otros detalles son una suma de factores que al final darán como resultado ese viaje de “ensueño”.
Es bueno aclarar que no siempre un mayor flujo de turistas da como resultado un mayor beneficio a un país. En término microeconómicos, mayores ventas no implican mayores utilidades; pues hay que tener en cuenta que esto se da solamente cuando el ingreso marginal (adicional) es mayor que el costo marginal (adicional). Cuando el costo marginal es mayor que el ingreso marginal, los ingresos por ventas en vez de generar más utilidades, generarán menores utilidades e incluso pérdidas.
En el caso de un país, hay flujos de personas que generan costos muy altos como sobrecarga en determinados lugares de visita y cuya contribución económica es muy baja pues su gasto per cápita diaria es muy bajo. Incluso hay ciertos tipos de viajeros que extienden su permanencia en nuestro país sin que ello se traduzca en beneficios. Es posible ver ello por ejemplo en el Cusco en donde incluso sin tener un permiso formal, compiten en forma desleal con los guías oficiales.
Somos de la idea por tanto que debemos apuntar a segmentos de viajeros cuyo gasto sea mayor al promedio para lo cual debemos ofrecer un mejor servicio. Hay países que son conocidos por ser destinos “caros” sin embargo reciben un flujo grande de viajeros. A ese modelo de negocios debemos apuntar, en forma prioritaria,  a fin de que el sector crezca más.
Finalmente hay que tener en cuenta algunos puntos adicionales; como la sostenibilidad de un modelo de crecimiento y que proteja el medio ambiente; que este modelo sea inclusivo y permita que todos se beneficien de acuerdo a su participación a lo largo de la cadena; que se respete a la cultura de las comunidades en el área de influencia de los lugares visitados; entre otros. El turismo genera un círculo virtuoso lo que se refleja en el empleo directo e indirecto que se crea así como la generación de divisas y desarrollo en las zonas de influencia. Hagamos de esta actividad uno de los motores de nuestro desarrollo y que éste beneficie a todos.
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viernes, 7 de diciembre de 2012

MARCAHUASI: ENTRE LA LEYENDA Y LA HISTORIA



Hablar de Marcahuasi es retroceder miles de años atrás cuando el tiempo, el viento, el agua y en general la naturaleza labraron en las piedras de granito más de 40 diferentes y enigmáticas formas.
Esta meseta tiene un área de 4 km2 y está ubicada a 4,100 metros de altitud en la parte alta de San Pedro de Casta, en el valle del río Santa Eulalia en la Provincia de Huarochiri, Región Lima, a unos 83 km al este de Lima.
El estudioso Daniel Russo en los años 50 realizó algunas investigaciones con las que concluyó que Marcahuasi es obra de la cultura Masma, hará 10 mil años atrás. En tanto el arqueólogo Julio César Tello dice que los restos arqueológicos que se encuentran en la meseta pertenecerían a la cultura Huanca.
Para llegar a Marcahuasi primero se tiene que llegar a San Pedro de Casta (3350 msnm) , comunidad ubicada a unas 3 horas de Chosica.  Al llegar a San Pedro de Casta hay dos caminos; el largo que dura unas 3 horas y conduce hasta el llamado “Anfiteatro” y el camino corto pero más difícil que dura algo menos de  2 horas y se llega hasta donde se encuentra la llamada “Piedra de la Humanidad”, cuya forma asemeja una cabeza humana pero que ubicándose desde diversos ángulos a lo largo del día es posible observar diferentes formas.
Este imponente lugar es conocido también por su asombroso “campo magnético” lo que lo convierte en destino importante para aquellos estudiosos de los fenómenos paranormales y avistamientos de “platillos voladores”.
Subir hasta la meseta es una espectacular experiencia que exige un esfuerzo de cierta dificultad. La mejor época para visitarla es en la temporada entre los meses de mayo y noviembre. Para programar un trekking es necesario ir con guía local, contratar el servicio de acémilas y llevar las provisiones del caso, incluyendo el agua necesaria pues en la parte alta no hay.  En la meseta hay dos lagunas llamadas Cachacachu y Huacracocha que tienen agua proveniente de la época de lluvias (diciembre-abril) pero que no es apta para consumo humano.
Para aquellos interesados en una experiencia como ésta, tomen nota que deberán estar en una muy buena forma física y estar aptos médicamente. Nuestra sugerencia es que antes de subir a la meseta es conveniente pasar al menos una noche en la comunidad de San Pedro, en donde hay un hotel municipal y algunos hospedajes de los comuneros, quienes también pueden ofrecerles servicio de alimentación. A su vez recomendamos llevar carpas, equipos apropiados, agua suficiente y leña así como indumentaria de buena calidad y no olvidar el uso de lentes para el sol, un protector solar mínimo factor 50, un bastón de caminante  y tomar las providencias del caso al momento de armar el campamento. Recuerde que en el día hace calor pero después de las 4 de la tarde comienza una abrupta bajada de temperatura y en las temporadas de lluvias también se presentan espesas neblinas que no permiten ver más allá de algunos metros.

Cabe recordar que la comunidad de San Pedro de Casta tiene una organización social ancestral donde el Presidente de la Comunidad tiene tanto o más importancia que el Alcalde. La comunidad se rige por un código ancestral propio tanto es así que ahí no hay presencia policial. Para ingresar a la Meseta se debe pagar un derecho a la comunidad cuya Oficina de Turismo administra los recursos que se generan.
Excelente opción para los amantes del trekking y de la vida al aire libre. Recuerde que la mejor forma de ser generoso es compartir con los niños. Cuando vaya a San Pedro lleve algún regalito para la escuela primaria o para los niños de educación inicial.
Y no olvide: si desea un viaje organizado con garantía de calidad y seguridad, escríbanos a reservas@ecoaventuravida.com . ECOAVENTURA VIDA les lleva hasta donde quieran llegar¡

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miércoles, 5 de diciembre de 2012

LA ISLA DE TAQUILE


Una de las experiencias de  viajes más impactantes en el Perú es sin duda alguna navegar el Lago Titicaca. Salir desde el embarcadero de Puno y recorrer el tramo que separa hasta las famosas islas flotantes de los Uros, no hace presagiar lo que en pocos momentos  nuestros ojos admirarán. La inmensidad de un lago de más de 8 mil km2, cuyas aguas cambian de color conforme pasan las horas; verde esmeralda, azul y plata.
Hace 25 años el viaje a una de sus islas, Taquile, duraba más de 4 horas y quedarse ahí era poco frecuente. Hoy trasladándonos en embarcaciones rápidas el trayecto dura en promedio una hora y media y aún en embarcaciones normales, el tiempo de viaje se ha reducido a 3 horas. Permanecer unos días en esta comunidad nos permiten gozar de experiencias sin par con sus habitantes, de una comida sana, de deportes naúticos, de experiencias místicas y por qué no, de espectaculares amaneceres.
La Isla de Taquile tiene una superficie de 12 km2, a una altura entre los 3810 y 4100 metros y está a 45 kilómetros de Puno y sus pobladores son orgullosos descendientes de las culturas Tiahuanacota e Inca. Hablan el quechua y también el castellano.

La organización social es muy sólida y tiene sus orígenes en el ancestral ayllu y son reconocidas sus habilidades y conocimientos textiles, en donde expresa su vida y sus costumbres. Cada quien en la comunidad tiene su especialización. Las mujeres tejen fajas, mantas coloridas y bolsitas para llevar hojas de coca mientras que los hombres confeccionan pantalones, chalecos, chompas, chalinas y chullos y hasta los niños a muy tierna edad empiezan a hilar y a preparar la lana. Las mujeres usan un telar llamado “pampa awana” o telar de suelo en tanto los hombres, otro llamado “bayeta awana” o telar a pedales.

Otra de las actividades de la comunidad es el turismo cuyos servicios son ofrecidos en forma rotaria por todas las familias que se han registrado ante la comunidad. Ofrecen desde el transporte, hospedaje en sus propios hogares, alimentación, guiado, ceremonias místicas y el compartir sus vivencias diarias.
Cabe destacar un aspecto importante en la vida de los habitantes de Taquile; no hay policía y hay un sistema de autogobierno donde el alcalde es el representante del  Estado y un Jefe de la Comunidad, con igual o mayor peso que aquel y que representa a los jefes de las casi 500 familias que viven en la isla. Sus aproximadamente 2500 habitantes viven distribuidos en toda la isla y usan el pueblo para fines comerciales, religiosos y políticos. Las tierras de cultivo son escasas y usan los andenes para aprovechar al máximo el poco suelo fértil y el uso de agua es asignado a cada uno de los comuneros y este derecho les genera obligaciones realizar labores conjuntas en provecho de todos como por ejemplo limpieza de los canales de regadío o mantenimiento del embarcadero.
Taquile nos sorprende también pues la vestimenta diferencia a los miembros de su comunidad. Las autoridades usan casacas negras y sombreros de estilo europeo mientras que los jefes de familia usan poncho plomo, chullos con orejeras  y chalina roja en tanto el estado civil se puede distinguir en el tipo de chullo usado (una persona soltera usa uno con punta blanca) o en el tipo de faja o “chumpi”. Estas fajas son elaboradas por los hombres casados y registran la historia de las familias, a ellas se les llaman “fajas calendario” y otras llamadas “calendario” y se usan para cada mes del año.
Otro dato importante es que solo las mujeres escriben los ideogramas llamados “pallays” en donde cuentan las historias y acontecimientos de la comunidad. Los taquileños son en su mayoría católicos pero conservan sus costumbres, las que se fusionan en forma sincrética.
Llegar a Taquile, hará unos 25 años no solo demoraba más tiempo sino que desde la llegada nuestro estado físico era puesto a prueba, pues se tenía que subir por una escalera de piedra con más de 530 escalones . Hoy la comunidad ha construido un acceso “más amigable” pero que no nos hace olvidar la altitud en que estamos. Sin embargo en la bajada, sí no nos salvamos de la escalera de piedra. Nuestras rodillas y los músculos de las piernas se acordarán de ellos en la noche, no lo dude.

Visitar Taquile es una experiencia maravillosa. Claro está que no es la única. La Isla de Amantani, las islas flotantes de Los Uros, la comunidad de Llachón en la península de Capachica, la Isla de Ticonata, Ccotos, la península de Chucuito, la Isla de Anapia, Paramis y tantos otros lugares nos ofrecen un sinfín de posibilidades. Como ven amigos lectores, el lago Titicaca es un destino imperdible, no solo de paso sino que es un destino en sí que amerita una estadía de al menos una semana¡¡
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lunes, 3 de diciembre de 2012

UN NUEVO CENTRO HISTORICO EN LIMA



Poco a poco el rostro del Centro Histórico viene cambiando. Una buena noticia es que esta semana se inaugurará el Eje Peatonal: Jirones Ucayali e Ica en el tramo comprendido entre las avenidas Tacna y Abancay. Este primer paso es parte de una serie de proyectos de transformar ciertos espacios que hoy son de tránsito vehicular a vías peatonales como por ejemplo el área comprendida entre la cuadra 1 de Jr. Carabaya y la cuadra 2 de Jr. Ancash. Estos cambios posibilitarán el uso de espacios con fines culturales así como de iniciativas que permitan ofrecer una mayor oferta de servicios a los visitantes del Centro Histórico, sean peruanos o turistas extranjeros.
Cabe destacar que este cambio deberá ir acompañado de la ejecución de un plan de reordenamiento del transporte público y de vehículos privados que ingresan al Centro. Ya hay algunos avances al respecto como el reordenamiento de paraderos en las Avenidas Tacna y Abancay.
Otro de los puntos a resaltar son las iniciativas privadas que han podido restaurar la Casa Barragán (esquina Emancipación y Jirón de La Unión) que ha sido ocupada por una tienda de departamentos (Ripley) así como la restauración de una casona en la cuadra 2 de Jr. Ancash, la misma que albergará próximamente un hotel boutique. Además destaquemos la llegada, ya hace un buen tiempo de la afamada cafetería San Antonio en la antigua Casa Wiese (esquina de Miró Quesada y Carabaya).  Así mismo avanzan las obras de restauración de la casa que ocupara la antigua Casa Welsh (esquina del Jirón de La Unión y Jr. Ica) y que será sede deuna franquicia gastronómica.
Respecto a la oferta cultural, se suma a los diferentes museos que existen en el centro Histórico, la reciente inauguración del Museo Bodega y Quadra (cuadra 2 de Jr. Ancash) luego de casi 9 años de arduos trabajos. Ente esa oferta cultural vale mencionar el Centro Cultural Garcilaso (Ucayali con Lampa); la casona O Higgins donde hay muestras culturales organizadas por la Universidad Católica; la casona Riva Agüero (Camana 459) donde funciona el Instituto del mismo nombre; la Casona de San Marcos (Parque Universitario) donde hay una proficua vida cultural; el Museo del Castillo (en la calle Belén); la Casa de Osambela , un poco venida a menos; el Museo del Banco Central de Reserva donde también se ofrecen una variada cartelera cultural; y La Casa de la Literatura Peruana (esquina de Jr. Ancash con Jr. Carabaya), entre otros. También es digno de mencionar el sinnúmero de iglesias donde es expone una gran pinacoteca y otros de origen barroco, principalmente. Destacamos el Museo de Arte Virreinal, la Catedral de Lima, el complejo de San Francisco, el Convento de Santo Domingo, y las iglesias de La Merced y San Pedro, entre otras importantes iglesias.
Debemos indicar que uno de los factores que ha contribuido a este cambio en la faz del centro Histórico ha sido la gestión de la empresa LIMA EXPRESS, que ha restaurado una serie de casonas republicanas y con ello a contribuido a su puesta en valor. A todo lo hecho en las casonas ubicadas en la Plaza San Martín, en los jirones Carabaya, Miro Quesada y otras;  se le suma los proyectos que ya hemos mencionado en otras oportunidades como los ubicados entre la Av. Tacna y La Colmena, uno de ellos en el antiguo hotel Crillón.
Es importante destacar también la Ordenanza Municipal que ha determinado que más de mil empresas gráficas abandonen en un corto plazo el Centro Histórico lo que conllevará una oferta de locales que podrán orientarse a emprendimientos culturales y gastronómicos. Al respecto cabe destacar que el Centro Histórico no tiene una oferta de restaurantes de primer orden, que hoy tienen una oportunidad de consolidarse en este espacio de la ciudad. A ello, es imprescindible señalar que la zona de la Plaza San Martín y calles aledañas requiere un tratamiento especial pues en estas zonas hay un importante Circuito de Diversión que hoy se ve influenciado negativamente por horarios restrictivos y la poca atención que le brinda el Municipio Metropolitano a estos importantes emprendimientos, brindando la seguridad adecuada, por ejemplo.
Todo ello requiere una eficiente labor promotora de la Municipalidad Metropolitana y una legislación que promueva la inversión privada en la conservación de casonas, balcones y solares que hoy se encuentran en situación de abandono o deterioro que ponen en riesgo su existencia.
Finalmente cabe señalar que al referirnos al Centro Histórico, debemos indicar que es necesario incluir dentro de esta área la zona de los Barrios Altos, el Rímac, la zona comprendida entre la Plaza 2 de Mayo y las avenidas La Colmena y Tacna, donde se incluye el tradicional Barrio de Monserrat. Indicamos que ya hay dos importantes iniciativas que permitirán remodelar la zona del Mercado Central, el Barrio Chino y el antiguo mercado Aurora.
Esperemos que en pocos años, Lima esté al alcance de otras importantes capitales de América y sea punto obligado no solo de paso sino de alojamiento y de actividades vinculadas a la vida diaria.
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viernes, 30 de noviembre de 2012

EL RETO DEL SECTOR HOTELERO EN EL PERU



El crecimiento de nuestro país se refleja también en la inversión que realiza el sector privado en la construcción y puesta en operaciones de un buen número de hoteles de categoría  4 y 5 estrellas, tanto en Lima como en las principales ciudades del país.
Sin duda esto es un avance pues es señal que hay un mayor flujo de turistas que demandan alojamientos de categorías superiores  y cuyos gastos en su estadía permiten mayores ingresos de divisas.
Sin embargo es menester decirlo que aún ciudades importantes como Tacna, Huaraz, Chiclayo, Iquitos y otras aún no cuentan con suficientes hoteles de estas categorías que permitan atender a un segmento de viajeros cada vez más exigente.
No obstante no solo es necesario un número suficiente de hoteles 4 y 5 estrellas sino también un servicio hotelero de calidad. Está claro que un servicio de calidad no tiene que estar relacionado solamente con aquellos que cobran tarifas altas sino que es imprescindible que los hoteles en general puedan realizar las inversiones necesarias, y en forma permanente, para la remodelación de sus instalaciones, equipos, menajes y sobre todo en la capacitación y profesionalización  de su personal, lo que redundará en una mejor atención de sus huéspedes.
Sobre esto último llama poderosamente la atención que  uno de los principales déficits en el servicio que reciben los turistas en el Perú es aquel vinculado con la atención en los hoteles; por lo que las empresas vinculadas al sector deberán poner atención en ello. Lo peor para un turista es llegar a la recepción de un hotel y no ser atendido con prontitud o no ver absuelta alguna pregunta relativa a la ciudad. El personal de un hotel desde el gerente hasta el personal de limpieza, todos sin excepción, deben ser los mejores embajadores de un país y por tanto ser conscientes de esto  y asumir ese rol.
Por nuestros recorridos a lo largo y ancho del Perú vemos que también es necesario una red de hoteles que brinden una cama cómoda, una habitación y un baño limpios y un lugar seguro donde pasar la noche. Muchos de los viajeros que vienen al Perú demandan tan solo ello; sin embargo no poder ofrecer ello es un déficit que aún tenemos como país. Un maravilloso viaje o una excelente gastronomía se ven opacados por un robo en su hotel o porque alguien no pudo tomar una ducha caliente en la noche.
Conocemos de algunos esfuerzos de trabajo mancomunado de hoteles en diferentes localidades para aprovechar economías de escala o reservas conjuntas. Creemos que esto es importante pues produce sinergias y por ende mejores resultados económicos. Habrá que persistir y fomentar ello.
Otro de los puntos vinculados con el alojamiento es aquel relacionado con el turismo vivencial en comunidades del “Perú Profundo”.   A pesar de que muchos de estos emprendimientos han sido apoyados por organizaciones no gubernamentales como parte de un proyecto de desarrollo, tienen evidentes falencias como no disponer de un panel solar para tomar una ducha caliente u unas comodidades mínimas.
Cualquier acción que sirva para mejorar el servicio en el sector hotelero, sin duda alguna, servirá para generar un círculo virtuoso, es decir más viajeros satisfechos conllevará más viajeros que deseen venir a disfrutar sus vacaciones al Perú. La publicidad “boca a boca” es la mejor o peor publicidad que pueda tener un país. Depende de nuestro servicio para que sea la mejor¡
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miércoles, 28 de noviembre de 2012

LOS CLASICOS SANDWICHES DE LIMA



Comer un “sanguchito” en compañía de amigos o familiares es una costumbre muy limeña. No importa dónde ni cuándo, siempre es una buena oportunidad para departir y degustar las especialidades limeñas.
Las tradicionales “butifarras”, “el pan con chicharrón”, “el pan con pejerrey arrebosado” y “el pan con sangresita” son los cuatros estandartes de la gastronomía “al paso”. Lugares hay muchos por lo que citaremos los que a nuestro entender son los más representativos. En el Centro Histórico podemos destacar los emblemáticos QUEIROLO (esquina de Camaná y Quilca), CHINITO (esquina de Zepita con Chancay), CORDANO (esquina Carabaya con Ancash), CARBONE (esquina Huancavelica con Caylloma) y SANTA ISABEL (cuadra 5 de Carabaya). Además hay otros lugares emblemáticos en otros lugares de Lima como PICKLES (Lince), QUEIROLO (Pueblo Libre), HASTA ENTONCES (Barranco), PALERMO (Santa Catalina y Miraflores), los carritos del Parque Kennedy, EL PASO (Jesús María); entre otros.
El “pan con chicharrón” es un sándwich con influencia de la cocina china pero que ha sido popularizado sobre todo por niseis. ECOAVENTURA VIDA recomienda en especial tres lugares; LOS CHICHARRONES DEL INKA y DON LUCHO (PUEBLO LIBRE) así como EL PASO (Jesús María).
En tanto el “pan con pejerrey arrebosado” y el “pan con sangresita” son exquisiteces que no tienen muchos puntos de venta. El primero se puede encontrar en el Mercado del Callao y en CARBONE (Centro de Lima) y el segundo en un café de Magdalena, OKY (cuadra 1 de Jr. Bolognesi).
Sin embargo el gusto por un sándwich no se queda evidentemente en  los cuatro nombrados. La hamburguesa a no dudar es muy popular así como el “pan con pavo”, “el pan con asado”, entre otros. Destacamos el PERUANITO, LA LUCHA y PASQUALE en Miraflores y SANCHO PANZA (Magdalena) así como la cadena BEMBOS, sin duda alguna la mejor entre todas que tienen ese formato de negocios.
El boom de la gastronomía está presente también en este rubro, el de los sándwiches. Desde la humilde carretilla que se esfuerza en preparar la mejor de las hamburguesas hasta el local a “todo dar” que ofrece variedad de salsas y acompañamientos gourmets. No debemos dejar de mencionar, los clásicos “triples” (palta, tomate y huevo o con otros agregados como jamón, queso o aceitunas), los humildes “pan con plata”,“pan con tortilla” o “pan con huevo frito” que se consumen “al paso” todas las mañanas con sendas porciones de quinua, maca o avena
Sin embargo no podemos dejar de decir que no siempre las mezclas de sabores llegan a ser del todo satisfactorias. Como bien se dice ahora, “no siempre el cliente tiene la razón”. Veo muchas veces que se pide una exuberante hamburguesa llena de salsas de un color ya indescriptible o lugares donde la cantidad prima sobre la calidad y sin embargo siempre están bien concurridos. Así como decimos que hay que educar al ciudadano, valdría también el dicho que “hay que educar al consumidor”. Por ejemplo, llama poderosamente mi atención ver como los futuros chefs, que se preparan en una prestigiosa escuela de gastronomía, sacian su apetito con hamburguesas de poco sabor.
Creemos en el libre mercado y sus interacciones son la mejor garantía de competencia pero también esto se complementa con la debida intervención del Estado, vale decir de los Municipios, para que velen por la calidad y salubridad de los ingredientes con lo que preparan los sándwiches que se expenden así como de las mismas instalaciones. No es posible que los baños no estén debidamente limpios o las personas que atienden no estén debidamente presentadas.
A seguir con esta tradición¡¡¡
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lunes, 26 de noviembre de 2012

PARA DESCONECTARNOS DE LA CIUDAD



No hay duda que la tecnología ha traído un cambio importante en nuestras vidas. La influencia del internet, las redes sociales, el uso de los smartphones, entre otros  han achicado las distancias y ha permitido una interrelación entre las personas nunca antes vista. Estos cambios son irreversibles y traen consigo también algunos problemas que ya los percibimos.
El flujo de información es inmenso y con una oferta casi infinita. El lector está obligado a ser muy selectivo a la hora de consumir información. Prácticamente tenemos todo a la mano con tan solo un “click”. Otro de los hechos relevantes es que las relaciones interpersonales se han modificado dramáticamente y llegamos a las paradojas de ver 3 personas sentadas en una mesa de un café y cada quien revisando su “facebook” o intentando comunicarse con alguien ajeno a la mesa de reunión.
Los cambios tecnológicos han permitido conocer a personas que están a miles de kilómetros con quienes nos comunicamos permanentemente en desmedro de las comunicaciones cercanas o “face to face”.
Ello se refleja en todos los ámbitos de la vida cotidiana. Desde el trabajo hasta las cuestiones personales. La vida diaria está llena de stress y el mundo antes “ancho y ajeno”, hoy es una “aldea global”.
Esto trasciende también a como nos informamos a la hora de ver un destino de viaje y cómo queremos pasar las vacaciones. Una tendencia más creciente es la búsqueda de lugares donde “desconectarnos” del tráfago de la vida citadina.  Esto se ha traducido en las opciones de turismo “vivencial”, donde compartimos experiencias, alojamiento y la vida diaria en comunidades remotas. Varios son los lugares que ya ofrecen interesantes programas como en Huaraz, Puno, el Valle del Colca, Cusco, entre otros. Sin embargo aún en los lugares más alejados hay conexión de telefonía celular e incluso internet y todo ello no termina de “desconectarnos” de la ciudad.
Ahora que ya se habla de problemas derivados de la dependencia a la tecnología, no solo se busca un lugar alejado donde compartir sino que estos viajes se conviertan en una especie de “cura de la dependencia de las TICs”.
Toda una paradoja se vuelve esta búsqueda pues para “desconectarte” tienes que iniciar antes todo un proceso de búsqueda de opciones que normalmente no son tan publicitadas y por tanto menos conocidas. Es por ello que los operadores turísticos como ECOAVENTURA VIDA cumplen un papel muy importante pues sirven de enlace entre los demandantes de nuevos servicios o servicios “modificados” y la oferta existente buscando la máxima satisfacción con estándares de excelencia y a precios al alcance de los presupuestos de quienes buscan estas nuevas formas de viajar.
Comer sano, realizar caminatas que ponen a prueba nuestro temple y estado físico, dormir en casas rurales, compartir experiencias de vida; son unas de las posibilidades que puede encontrar un viajero.
Recuerdo dos experiencias en forma particular, una de ellas en la comunidad de Humachucco en la Cordillera Blanca y otra en la comunidad de Llachón mirando el Lago Titicaca. Gente amigable, paisajes inolvidables, comida sana y experiencias revitalizadoras fueron parte de estas estadías que permitió que “recargáramos las pilas” y volviéramos a enfrentar la vida diaria, llena de retos y dificultades. 
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viernes, 23 de noviembre de 2012

RUTA SUR: HACE 26 AÑOS



Hace 26 años realizamos nuestro primer viaje por el sur del país. “Mucha agua ha pasado bajo el puente”. Fue la peor época que haya vivido nuestra nación. La enorme crisis económica y social unida a un escenario de terrorismo ya generalizado; amenazaba la existencia de nuestro Perú.
En aquella época no había los buses modernos que hay ahora ni las carreteras estaban tan bien asfaltadas, ni los hoteles eran tan confortables menos la oferta de restaurantes que hay ahora.
Partimos de Lima camino a Pisco donde bajamos en la estación de buses en esta ciudad. Recordamos Pisco como una pequeña ciudad pesquera, con la típica Plaza de Armas y una apacible vida. Nos trasladamos en un colectivo hasta Paracas y en una embarcación sin la rapidez ni comodidad de las actuales recorrimos el trayecto a las Islas Ballestas en un tiempo inimaginable hoy o sea casi 4 horas.
Luego de Paracas, fuimos a Ica, Nazca y desde ahí optamos por ir en bus hasta Arequipa. Volvemos a resaltar los tiempos que se empleaban para trasladarse tanto por la velocidad de los buses como porque entonces la carretera estaba casi colapsada. Llegamos a Arequipa y nos alojamos en casa de nuestro amigo el Ingeniero Juan Carpio en la Urbanización Cayma quien nos recibió con una sin par hospitalidad. Recorrimos impresionados sus calles, el convento de Santa Catalina, fuimos a un bar que ya no existe, el “Romys”, en la Plaza San Francisco y caminamos por las orillas del río Chilina hasta “El Labrador”, un restaurante campestre que tampoco existe.
Al día siguiente de nuestra llegada, partimos muy de madrugada al Colca a través de un camino que no era asfaltado. Llegamos hasta Chivay y luego a la Cruz del Cóndor y regresamos  luego de un viaje “matador”, ya muy de noche.
Luego de Arequipa fuimos a Puno en el entonces tren que unía estas dos ciudades. Partimos a las 10 de la noche en un vagón sin calefacción pero a pesar del frío nos deleitamos viendo por sus ventanas el incomparable cielo de sierra. Llegamos a las 6 de la mañana a Juliaca, en donde el tren paraba por unos 30 minutos y aprovechamos la parada para tomar un emoliente, el cual tuvimos que tomar rápidamente para que el gélido frío no lo congelara. Luego de un poco más de una hora llegamos a Puno. Creemos que sin temor a equivocarnos que esta ciudad es la que más ha crecido en términos relativos en el sur. No había un buen hotel y Puno era un poco más que un pequeño pueblo donde destacaba su Catedral.
Recuerdo haber compartido unas copas con un grupo de diversas nacionalidades en un local escuchando Led Zepellin. Esa es una de las ventajas de viajar sin prisas; conocer gente y permanecer sin plazos en lugares que nos son gratos.
El viaje por el Lago Titicaca fue, al igual que en Paracas, largo y en una embarcación muy lenta pero no por ello menos hermoso. Fue nuestro primer “romance” con sus aguas de diversos colores a lo largo del día; verdes, azules y plata.
El camino a Cusco fue pleno de aventura pues lo hicimos en una caseta de un camión que trasladaba pieles de carnero. Nuestra primera parada fue en Sicuani donde pernoctamos. Ahí nos agarró una tempestad que no tenía parangón para un joven citadino como lo era yo. Al día siguiente, ya repuesto de la impresión, volvimos hacer “auto-stop” y un gentil conductor nos traslado primero al imponente Templo de Wiracocha, donde casualmente tenía que parar y luego directo hasta Cusco. Al llegar a la ciudad me dirigí a la Calle 7 Cuartones donde vivía mi hermano y ahí nos alojamos durante la estadía en Cusco.
Muchos lugares ya no existen como el Hotel Cusco, el café Ayllu o la picantería La Chola. La Estación de San Pedro era uno de los lugares más concurridos por los turistas y el Mercado San Pedro no era visitado sino por cusqueños que hacían ahí sus compras. Un lugar que se mantiene hasta ahora es el Café Extra, en ese entonces aún atendido por su propietario, el legendario Joselo. El Kamikaze era el lugar favorito de los amantes de la música y destacaba por su diversa clientela de todas partes del mundo.
En aquella oportunidad caminamos desde la Plaza de Armas hasta Tampumachay y regresamos en una camioneta pickup descubierta. El Valle Sagrado lo recorrimos gracias a la gentileza de un amigo de mi hermano; a pesar de la poca comodidad y la casi nula oferta de servicios; Chinchero, Pisac y Ollanta eran apacibles lugares mucho más auténticos de lo que son ahora. El Mercado de los Jueves en Pisac era un lugar donde se intercambiaban productos y con calma se podía subir hasta las ruinas preincas que están en la parte alta. Chinchero era un pueblito de muy pocos habitantes en donde la hospitalidad del Párroco nos permitió almorzar un menú incomparable.
Luego de algunos días de estadía en Cusco, partimos en el tren local a Aguas Calientes, dicho sea de paso era el único tren donde peruanos y extranjeros compartíamos el viaje junto con bultos y animales. Aguas Calientes era un apacible pueblo que tenía un Albergue que era propiedad del Estado. El tren sobre paraba para que bajarán los turistas y luego seguía su camino hasta Quillabamba. Recuerdo con mucha nostalgia un restaurante llamado Aiko donde tomé la “sopa criolla” más rica que haya tomado alguna vez. Pasamos la noche ahí escuchando a Carlos Santana, tomando unos “Cuba libres” y compartiendo con otros turistas.
Al día siguiente partimos a pie muy temprano hasta la ciudadela, la recorrimos muy temprano con amenaza de lluvia y subimos al Huayna Picchu, desde donde contemplamos la ciudadela cual cóndores.
Luego de Machu Picchu fuimos a Quillabamba, la tierra del café y del eterno calor  y al regreso tuvimos la gran idea de bajar en Ollanta, entonces un auténtico pueblito inca. Pernoctamos en el hostal Miranda, en cuya planta baja había un horno de pan, que daba calor en las noches.
Permanecimos hasta el día siguiente ahí y luego partimos de regreso a Cusco donde tomamos nuestro vuelo de regreso a Lima en la antigua compañía Aeroperú.
Un viaje inolvidable que nos trae cientos de hermosos recuerdos. No siempre la modernidad de hoy es mejor. Los lugares eran más auténticos y la vida más apacible; algo que hoy es casi ya imposible de encontrar. Sin embargo hoy nos trasladamos más rápido y hay una gran oferta de servicios en esta ruta. Lo ideal sería encontrar el justo medio, punto difícil de hallar.
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