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miércoles, 19 de enero de 2011

¿Machu Picchu, 100 años de descubrimiento?



MACHUPICCHU, CIUDAD SAGRADA DE LOS INCAS ABIERTA AL MUNDO.

Este año se “celebra” el redescubrimiento de la ciudadela de Machu Picchu y se recuerda sin ningún ánimo crítico la expoliación de nuestras riquezas a manos de un aventurero disfrazado de explorador, el estadounidense Hiram Bingham. Sin embargo nuestras autoridades para nada recuerdan la obra del cusqueño Agustín Lizárraga, quien el 14 de julio de 1902 descubrió estas famosas ruinas. El propio Lizárraga en un intento por retomar la expedición inicial de 1902 murió al intentar cruzar las turbulentas aguas del río Urubamba.

Esta gesta de Lizárraga hoy no es recordada más si la expedición de Bingham que terminó con el robo de miles de objetos encontrados en la ciudadela, parte de las cuales terminaron en la Universidad de Yale (USA) y aún son materia de reclamo para su devolución al Estado Peruano.

Es lamentable que nuestras autoridades “celebren” este "descubrimiento" y no hayan sido lo suficientemente eficientes para lograr la devolución mencionada. Un Perú digno debería celebrar este año el 109ª Aniversario del descubrimiento de la ciudadela Inca y aprovechar esta fecha para hacer de conocimiento del mundo entero que un peruano, y no un aventurero, fue el descubridor de esta famosa ciudadela, visitada por miles y miles de personas del mundo entero.

Esta fecha también motivar una real preocupación para la protección y conservación de la ciudadela de Machu Picchu. El Ministerio de Cultura está haciendo ya un estudio para ver la capacidad de carga de la ciudadela, el mismo que estaría listo en marzo del presente año, lo que permitirá un manejo sostenible de esta “maravilla del mundo”. Así mismo el llamado “Camino Inca” y los llamados caminos de Lares y Salkantay y la ascensión al Huayna Picchu requieren urgente un reordenamiento a fin de evitar su deterioro.

Valga también la oportunidad para recordar el primer viaje que realicé por estas tierras, visitando Cusco, el Valle Sagrado, Machu Picchu y Quillabamba. Fue hace 25 años, en 1986.
Recuerdo un paseo peatonal nocturno por las partes altas de la ciudad hasta llegar a San Blas, paseo que no está incluido aún en ningún city tour en la ciudad del Cusco, salvo que sea en forma privada o la visita a la hermosa Ollanta, pueblo inca de un silencio nocturno que contrastaba con el transcurrir de las aguas en los canales. Chincheros era un apacible pueblo donde en las tardes soplaban fuertes vientos, Pisac era un tranquilo pueblo que tenía movimiento los días del mercado local, los jueves; Aguas Calientes era un paso obligado para los visitantes a la ciudadela que llegaban con el tren local, único dicho sea de paso; y Quillabamba, el destino final del tren que salía del Cusco, era un lugar que albergaba un maravilloso paisaje de selva alta.

Hoy en día todo esto ha cambiado, para bien y para mal también: los bucólicos pueblos, ya no lo son pero ahora miles visitan Ollanta, Pisac y Chincheros, en donde el caos vehicular y el desorden priman en sus estrechas calles y plazas. Aguas Calientes (el nombre más común del distrito de Machu Pîcchu) es el ejemplo de cómo no debe crecer un centro poblado, a pesar de la ingente inversión hecha en hoteles y restaurantes y el servicio de tren, mejorado en cantidad y calidad, hoy es muy caro para un visitante peruano y ya no va hasta Quillabamba, centro productor de café y cacao.
De los algunos cientos de visitantes a Cusco en 1986, hoy son varios cientos de miles los que la visitan y eso ha conllevado serios problemas. La ciudad del Cusco y toda la región requieren urgente administraciones que trabajen para su progreso: la ciudad presenta problemas como la congestión vehicular, tratamiento de residuos, manejo de las aguas del río Huatanay y reordenamiento arquitectónico de la ciudad y la región aún tiene serios problemas de accesos, por ejemplo la ruta Pisac-Atalaya aún sigue siendo un desastre y muchos pueblos aún carecen de infraestructura de agua, desague y electrificación.

Esperemos que las nuevas autoridades relancen Cusco como destino turístico de primer orden y logren solucionar sus problemas más acuciantes y planteen una urgente diversificación de la oferta turística de la región, por ejemplo, “la ruta de Túpac Amaru” y en general la zona sur de Cusco aún esperan por su puesta en valor.
Desde este lado de la mágica bruma, sus amigas y amigos de
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