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jueves, 4 de agosto de 2016

El futuro del turismo en los próximos cinco años


En plena campaña electoral se indicaba que el sector turismo era la alternativa a la minería para que las diversas regiones impulsaran su crecimiento, se atrajera inversión y por ende empleo y se llegara al consecuente desarrollo que aún muchos peruanos en pobreza esperan.
Sin embargo, el recién estrenado  Presidente no dijo nada específico sobre este importante sector en su discurso inaugural de toma de mando. Es sabido el enorme efecto multiplicador del turismo en el empleo, generación de divisas y desarrollo inclusivo;

lunes, 13 de mayo de 2013

LIMA: ERRORES Y PREJUICIOS QUE DEBEN SER RESPONDIDOS



Hace 49 años el escrito Sebastián Salazar Bondy publicó un libro llamado “Lima, la horrilble”; título que es aprovechado por algunas personas para descargar sus frustaciones y animadversiones  contra una ciudad donde viven o están de paso.
A ello se hace eco un periodista de un prestigioso diario peruano, El Comercio, quien hoy en su columna semanal escribe sobre las impresiones de un ciudadano estadounidense que son tomadas por el diario “Los Angeles Times” el cual generaliza erróneamente una opinión particular.
Como ya hemos escrito anteriormente, Lima en los últimos 20 años ha cambiado notablemente. No todo es “color de rosa” pero tampoco es la ciudad “fea, sucia y pegajosa” conceptos contra los cuales el periodista Rolando Chumpitazi ni siquiera intenta una defensa.
Hemos tenido contacto con muchos extranjeros que han visitado nuestro país. Y en su totalidad, son conscientes que no pueden comparar una realidad alemana o china con una como la limeña. Es cierto que hay muchas deficiencias aún pero no por ello debemos ponerlas por delante de las muchísimas bondades que ofrece la ciudad de Lima.
Recuerdo mucho lo que nos dijo un viajero mexicano cuando se despedía de nosotros luego de estar 4 días más de lo previsto, producto de una  “feliz” prolongación involuntaria de su estadía en Lima. Nos contó que cuando venía en el avión comentaba ello con un connacional y éste “le dijo que se aburriría” y esto no sucedió, por supuesto. Nuestro amigo mexicano nos dijo que “no solamente no se había aburrido sino que le faltaron días para gozar de todo lo que le brindó Lima”. Y éste no es un caso aislado, son muchos los viajeros que ya no se quedan “de paso” en la ciudad sino que la eligen como destino principal de su viaje como el caso de un joven alemán que vino hasta en 3 oportunidades para pasar parte de sus vacaciones en Lima.
Lima es la única ciudad en Sudamérica que está al pie del mar y todo su entorno es parte de un proyecto de mejoramiento a fin de convertir la llamada Costa Verde en un gran centro de esparcimiento. En sus aguas muchos viajeros van a practicar el “surf” y desde su acantilados sobrevuelan los distritos aledaños.
Para otros es sorprendente que a pocos kilómetros puedan estar en reservas naturales donde pueden ver entre otras aves endémicas como en las Lomas de Lachay, los Pantanos de Villa o la Albufera de Medio Mundo. A poca distancia y aún en medio de la ciudad se pueden apreciar centros arqueológicos con cientos de años de antigüedad como Puruchuco, Pachacamac, Pucllana, Huallamarca o Caral, la ciudad más antigua de América.

Aunque Lima adolece de suficientes áreas verdes, los viajeros pueden pasear en medio de un olivar en el distrito de San Isidro, rodeado de hermosas casas del siglo pasado o caminar a lo largo de la parte alta de los acantilados de Miraflores. Y ni que decir del Parque de la reserva donde pueden apreciar sus fabulosas fuentes de aguas, incluyendo excelentes shows de música, luz y movimientos de chorros de agua.

Ni que decir de nuestra sabrosa gastronomía, muy a pesar de “algunos expertos” quienes con algún interés oscuro tratan de minimizar. Millones la están descubriendo alrededor del mundo y en Lima los viajeros tienen una variada oferta de restaurantes de primera categoría y innumerables lugares donde divertirse sea en el emblemático distrito bohemio de Barranco o en los distritos de Miraflores, San Isidro y el propio Centro Histórico donde hay un circuito para degustar el peruano Pisco Sour (no como el argentino Martín Caparrós –equivocádamente – señala que es de origen chileno). En este circuito podemos mencionar entre otros a los bares del Hotel Maury y Bolívar, los bares Cordano, Queirolo, Bolivarcito y un pequeño bar llamado Atrévete.

Y si seguimos mostrando las bondades que ofrece Lima a los viajeros, mencionares su hermoso Centro Histórico al cual pueden acceder desde Miraflores o San Isidro mediante un moderno sistema de buses llamado Metropolitano. Hermosas iglesias barrocas, impresionantes colecciones de arte religioso, maravillosas casonas y balcones coloniales, entre otros impresionan a los más exigentes viajeros. Y si quiere una sensación única, desde la Plaza Mayor y en tan poco más de 3 horas puede pasar del nivel hasta los 5 mil metros de altitud.

Lima es una ciudad de contrastes: su clima es húmedo pero no tiene los extremos de Buenos Aires por ejemplo (en cuanto a frío o lluvias); podemos pasar de la bonanza absoluto a zonas de pobreza deprimente pero esto en algunos años más dejará de ser como lo confirman estudios hechos por prestigiosos y serios economistas. Varias obras están previstas realizar en los próximos años como un gran Centro de Convenciones en un área de 1 millón de m2 al lado del mar, en el vecino puerto del Callao; la ampliación de la Línea 1 del Tren Eléctrico que unirá en 43 minutos el pujante distrito de Villa El Salvador con San Juan de Lurigancho, el distrito más poblado de Latinoamérica; además está prevista la ampliación de su aeropuerto considerado el mejor de Sudamérica; se espera un gran cambio en el transporte que lo modernizará y hará más amigable y eficiente; entre otras obras de envergadura.
Lima es una ciudad pujante, donde sectores emergentes han emprendido un gran cambio en la sociedad. Los antes llamados despectivamente “conos” (distritos periféricos) hoy son centros de riqueza y desarrollo.
Es cierto que la ciudad tiene un gran problema de seguridad, como muchas ciudades en el mundo, pero que esperemos que nuestras autoridades logren revertir este panorama. Frente a ello millones de hospitalarios limeños ofrecen su mano amigable al viajero y también al migrante. Lima es una ciudad forjada en el crisol de muchas culturas y razas. Su comida y sus manifestaciones culturales son una muestra de ello.
Para concluir quiero tomar un hecho anecdótico señalado por el viajero estadounidense, quien dice sentirse decepcionado porque su “mejores museos” estaban cerrados. Todos los museos en el mundo pasan por épocas de cierre por mejoras o restauración. Quizás le diría a este amigo que desconocer algunas cosas es resultado de “viajar por su cuenta o valerse solo de guías escritas”. Sé de viajeros que se han quedado impresionados por la vida cultural que ha surgido en la ciudad desde museos como el “Rafael Larco “en Pueblo Libre hasta exposiciones de arte, puestas en escena de obras de teatro y otras.
Ya lo hemos dicho también: la mejor forma de conocer una ciudad como Lima es hacerlo con guías conocedores de su ciudad y de las diferentes ofertas que ofrece para todo tipo de  intereses. La calidad, seguridad y satisfacción total requieren una inversión que asumir.

miércoles, 27 de febrero de 2013

CUSCO HACE 27 AÑOS



Empezamos a viajar por el Perú hace casi 30 años. Mucha agua ha pasado debajo de los puentes. Comenzamos a recorrer sus aún no asfaltadas carreteras y sus vías ferroviarias aún en manos estatales.
No imaginamos ya cómo sería hoy en día, un viaje como aquellos. Llegamos a Cusco luego de un viaje de aventura que comenzó en Puno, conocimos Sillustani; comimos el “cancacho” de Ayaviri, paramos en Crucero Alto; pernoctamos en Sicuani y al día siguiente fuimos en camión hasta Raqchi y de ahí partimos al Cusco con parada previa en Andahuaylillas.

Ya en Cusco nos alojamos en casa de un amigo en la Urbanización Ttio y desde ahí fuimos en una combi hasta la Plaza de Armas. Desde este punto (justo en la puerta de la Catedral) partimos a Sacsahuamán hasta Tampumachay, pasando por Kenko y Puka Pukará; todo ello a pie y regresamos en la tolva de una camioneta.

Al día siguiente recorrimos el Valle Sagrado: Pisac (subimos hasta la parte preinca) y su antiguo mercado y Chinchero, donde almorzamos con el Párroco de la Iglesia local, un antiguo militar franquista. El frío viento aún golpea mis recuerdos.
Otro de éstos que se nos viene en mente, es la ruta que hicimos en el tren que partía de la Estación de San Pedro y unía el Cusco con Quillabamba, parando en Ollanta, Aguas Calientes y en otros puntos. En esa época todos viajaban juntos, cusqueños, peruanos no cusqueños y extranjeros, al lado de bultos y animales. Nunca entenderé por qué ya no hay servicio de tren hasta Quillabamba, ciudad que me trae a la memoria la primera tempestad que experimenté en mi vida.
De regreso de Quillabamba  al Cusco, se me ocurrió parar en Ollanta, sin ningún plan preestablecido. Fue una excelente decisión. Bajamos en la estación y de ahí recorrimos unos 200 metros sin más iluminación que la luz de la luna llena. Ollanta no era, lógicamente, lo que es hoy. Había dos alojamientos, uno de propiedad de un chileno (que era el caro) y otro, la pensión Miranda (el barato) que estaba encima de un horno de pan. En aquellos días, Ollanta era un auténtico pueblito con muros incas, por sus canales transcurrían cristalinas aguas y la oferta gastronómica se reducía a un solo restaurante. Al día siguiente visitamos sus imponentes andenes y tomamos el mejor jugo de naranja que alguna vez haya tomado.

Aguas Calientes era también un pueblito, desordenado, pero con menos negocios que hoy. Me alojé en un Albergue perteneciente a una cadena hotelera estatal. Por aquellos días no habían muchos turistas, era la época del terror y violencia. Sin embargo siempre hubo gente cuyo amor por la aventura era más fuerte que los peligros que podían acecharle. Conocí bastante gente en todo el trayecto, algunos de los cuales vi en algunos viajes que hice a Europa. No era la época de los correos electrónicos ni redes sociales; siendo el único contacto, vía epistolar. Recuerdo con especial nostalgia un restaurante, el AIKO, cuya dueña la vi hará un año en una de las últimas visitas a Aguas Calientes.

Machu Picchu fue siempre, es y será un sitio maravilloso. Lleno de energía y magia. Recorrimos hasta el Puente Inka y el último tramo del Camino Inka (hasta Wiñay Wayna) y al regresar al día siguiente, vimos el hermoso amanecer en el Inti Punku y luego cual cóndores, admiramos Machu Picchu desde la cima del Huayna Picchu.
Cusco aún tenía el Café Ayllu, ya existía el mítico café Extra de Pepelo Romero; su mercado San Pedro era menos ordenado y sus muros incas siempre nos invitaban a recorrer las calles y descubrir esquinas y lugares mágicos. Aún existía el Hotel Cusco que era de la cadena de Hoteles de Turistas, con sus inmensas habitaciones  y sus baños con tina. Recorrimos el barrio de San Blas, comimos en el antiguo restaurante “La Chola” y pasamos divertidas noches en el famoso “Kamikaze”.

Cuantos años han pasado. Hoy Cusco se prepara a recibir más hoteles de todas las categorías, pronto se abrirá el primer Mall y nuevos proyectos habitacionales llegarán con el boom de la construcción.
Esperemos que lo “moderno” no se lleve lo “tradicional”. Ya desapareció el café Ayllu de la Plaza de Armas, La Chola no existe más y las casonas coloniales están a punto de colapsar como las de “7 Cuartones”.
El Municipio Provincial, el Gobierno Regional, el Ministerio de Cultura y los propios cusqueños tienen la palabra.