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miércoles, 3 de mayo de 2017

CENTRO HISTORICO, DE CAL Y DE ARENA

El pasado sábado volvimos a recorrer con unos canadienses las calles del Centro Histórico. Pocos cambios para bien y ello como producto de cierta inacción y poco interés en invertir o fomentar la inversión privada desde la Municipalidad de Lima Metropolitana.
Fuimos muy temprano y pudimos pasear por el Jirón de la Unión aún con pocos transeúntes. Constatamos con mucha pena como una casona en la llamada calle Boza estaba casi destruida por dos incendios, sin que nadie intente restaurarla. Al frente, en el 847 ni un letrero que señale que ahí existió alguna vez el célebre bar Morris y ni qué decir de la legendaria Galería Boza, hoy sumida en un abandono imperdonable.
Hoy, 2 de mayo,  en el diario El Comercio se publica una nota sobre el estado de abandono en que se encuentra la Casa Courret del afamado fotógrafo Eugenio Courret. Este célebre lugar donde se guardó gran parte de la historia en fotografías de Lima de mediados del siglo XIX y comienzos del XX hoy se encuentra en alquiler. Coincidimos con el autor de la nota para que en esta ocasión esta casona no sea sede de un local de comida rápida o una tienda de departamentos como lo son las antiguas Casa Welch y el célebre Palais Concert y sea más bien un Centro Cultural como lo son las casonas que ocupan los centros culturales de la Universidad Católica (Casa O Higgins) y el del Ministerio de Relaciones Exteriores, el Inca Garcilaso (Casona Aspíllaga).
Otros ejemplos de conservación que deben ser imitados son las Casonas Goyoneche (Banco de Crédito) y Aliaga (familia Aliaga). La primera solo sirve para eventos privados y la segunda puede ser visitada previo pago de treinta soles, lo que permite recorrer una muestra de lo que fue una construcción de las más antiguas construcciones del Centro Histórico.
En nuestro recorrido pudimos constatar que la empresa Arte Express sigue apostando por el Centro Histórico, con unas de cal y otras de arena. Avances en la casona que perteneció a la Cía de Seguros Popular y Porvenir (Zepita y Colmena) y escasos avances en la Casa Coca (Jr Carabaya), donde se preveía construir un hotel 5 estrellas.
A la par de su poco interés por promover la inversión privada para restaurar casonas y edificios de la Lima Monumental, la Municipalidad Metropolitana realizó una serie de cierres temporales de restaurantes, conocidos y poco conocidos, a fin de mejoraran sus instalaciones y sus normas de sanidad en el manejo de los ingredientes y procesamiento de los mismos. Ingratas sorpresas dieron lugar a airados reclamos de los consumidores. En buena hora que ello sucediera y haya obligado a centenarios locales como el Cordano a hacer una reingenería de procesos, lo que evidentemente redundará en beneficio de sus clientes.
También en el marco de otra campaña de fiscalización, varios locales de diversión han sido clausurados por no cumplir con normas de seguridad y de calidad. Esperemos que ello sea motivo para que tomen las medidas del caso, en provecho de los cientos de limeños que concurren los fines de semana al Centro de Lima.
Finalmente, otro ícono del Centro Histórico como es el Hotel Bolívar sigue sin esclarecer su propiedad y con ello su futuro. Ya es tiempo que un inversor que conozca de hotelería se haga cargo de él y lo transforme y con ello recobre su gloria pasada. No es posible que un lugar con tanta historia no sea más que un hotel de 3 estrellas.

Como ven pocas noticias positivas, mucho por hacer y con la esperanza de que Lima, de cara al Bicentenario, recobre su esplendor de los años 60s cuando la Avenida La Colmena y el Jirón de la Unión eran el centro de la vida comercial, social y gastronómica de Lima. 
Algunos pasos ya se dan con el funcionamiento del restaurante Plaza San Martín, la reapertura de El Estadio, en nuevo local de la calle Belén, y el restaurante EL 10 que funciona en el antiguo comedor del histórico Club de la Unión. Ojalá que sean ejemplos a seguir.

Visite nuestra web: http://www.ecoaventuravida.com/wp/

1 comentario:

Sergio tapia tapia dijo...

Deprimente la lectura, como la constatacion visual de la realidad fel Centro